Desde el inicio de la humanidad, los niños
siempre han admirado y deseado replicar las actividades que sus padres
realizan, ya sea por un instinto de supervivencia que nos obliga a aprender
estas actividades o por simple gusto y admiración hacia nuestros mayores, desde
niños siempre hemos querido “Ser grandes”.
Hoy en día los niños cuentan con muchas formas
de admirar a sus mayores y mejor aun de “entrenarse” para en un futuro realizar
esos trabajos que tanto admiran.
(La felicidad de este pequeño despidiendo a su padre).

El modelismo en general tiene su origen en
este instinto de aprendizaje y en esa admiración hacia alguien.
La creación de una sociedad y de jerarquías
nos dio como resultado el modelismo como
lo conocemos hoy en día, es fácil para mí imaginar a alguien tallando una
figura que asemeje a una espada o a un soldado en un trozo de madera y que ese
alguien se imagine batallas completas e historias no contadas, esa acción ya es
modelismo.

Pero el modelismo ferroviario apareció casi a
la par que el mismo ferrocarril y desde entonces nada ha podido detenerlos ni
al ferrocarril ni al modelismo ferroviario.
El modelismo ferroviario “estático” surge justo
después del primer tren, desde 1769 cuando James Watt pensó en una locomotora
de vapor, al mismo tiempo pensó en una maqueta de sus ideas, pero fue hasta
finales del siglo XIX que surgió el modelismo ferroviario dinámico.
Durante la feria de Leipzig en 1891 Märklin presento una locomotora
que contaba con un mecanismo de relojería el cual al darle cuerda hacia que la
locomotora caminara, no imagino la cara de asombro de las personas que
presenciaron ese momento.
A partir de ese
momento todo fue una revolución.
En 1897 Carlisle
y Finch presentaron el primer tren a escala que funcionaba gracias a un motor
eléctrico y aquí fue donde comenzó el modelismo ferroviario que hoy en día
conocemos.


Hoy en día podemos dividir los trenes a escala
en dos categorías principales, los modelos a escala y los trenes de juguete.

Pero el ferromodelismo hoy por hoy hace más que
solo causarnos admiración, sean niños o adultos el ferromodelismo hoy en día
nos une como personas, como amigos e incluso como familias.
Este viernes pasado coloque mis vías en el
suelo y sobre de ellas una de mis Baldwin Centipede arrastrando un tren corto y
le di el mando a mi hijo de 3 años, recordé a mi padre sentado en la orilla de la cama con
una pequeña mesa cuadrada frente a el sobre la que había un circuito de vías y una hermosa
BR80 arrastrando un pequeño tren de carga, alce la mirada y me dio mucha
alegría ver a mi hijo sentado en el suelo operando el tren y a mi padre
abrazándolo y ayudándolo un rato con el control, también me llego a la mente
toda esa gente que he conocido gracias a este hobby, personas increíbles con
las cuales he compartido aventuras como perseguir un tren a las 5 am solo
porque era la UP 1988 (The katy) o estar en un evento corriendo trenes en una
gran maqueta.
El ferromodelismo nos une
a todos, chicos y grandes, une familias y conoces grandes amigos, pero también
tiene su historia, así como la historia de un modelo que es réplica exacta de
un tren real, o la historia detrás de un tren que nunca existió y es bueno
voltear de vez en cuando atrás y ver el camino que se ha recorrido y admirar no
solo a los trenes sino al hobby en general.